
“Es importante que la lectura sea un acto lúdico. Leer es un juego más. En el colegio debería ser un recreo el momento de la lectura y no una tarea más, porque cuando a uno le imponen algo, automáticamente lo rechaza”, dijo a Señalador Gabriela Pérez, en su triple rol como presidenta de la Comisión Organizadora de la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires, vicepresidenta de la Cámara Argentina del Libro (CAL) y fundadora de la editorial Riderchail.
Señalador (S): ¿Qué novedades hay en esta edición que comienza de la Feria del Libro Infantil y Juvenil?
Gabriela Pérez (GP): Hace más de 30 años venimos organizando este evento y lo que buscamos en todas las ediciones desde la Fundación el Libro es fundamentalmente acercar a los chicos a los libros. Creemos que un chico que se acerca al libro va a ser un lector eterno, porque el libro es un instrumento tan fascinante que provee de tantas herramientas que es imposible que un chico al que se le ha creado el hábito de la lectura en la infancia en algún momento de su vida lo abandone. Por eso, el objetivo de la Fundación El Libro es la promoción del libro y la lectura en general, pero fundamentalmente crear lectores, y qué mejor que en la primera infancia. Entonces lo que hemos estado haciendo a través de todas las ediciones es ir probando determinadas actividades y ver cuáles eran las más acordes para que los chicos se acercaran a los libros: tanto las narraciones, como los talleres de dibujo, e incluso los talleres de ciencia, porque no nos olvidemos que cuando hablamos de libros infantiles no hablamos solamente de literatura sino también de libros informativos, que tanto interés despiertan en los chicos. Por eso incorporamos los talleres de ciencia, que son de los más buscados durante la feria y están a cargo del Grupo Melquíades.
También tenemos los encuentros de narración, que son los libros a través de la voz, una actividad muy enriquecedora y es una herramienta fundamental para acercar a los chicos a los libros. Lo que tienen las narraciones y lo que tratamos que se establezca es que la lectura es un acto lúdico, y tratar de desterrar esa cuestión de que hay que leer por obligación, como si fuera una obligación más del colegio que después se va a evaluar.
S: Con el crecimiento de la inteligencia artificial y la digitalización de la lectura ¿qué papel juega el libro en el público infantil y juvenil?
GP: Habitualmente se cae en el error de pensar que la inteligencia artificial y la tecnología o los nuevos entretenimientos, por decirlo de alguna manera, alejan a los chicos de los libros. El cliché de que ‘las pantallas alejan a los chicos de los libros’ no es real. El libro es tan completo y fascinante que no hay con qué darle. Con el libro no pueden. Arrancamos hace muchos años con los libros digitales y todos pensábamos que iba a pasar lo mismo que con la fotografía, que de un día para el otro no existían más los rollos, ni máquinas analógicas, Kodak dejó de fabricar rollos y de repente de un momento para otro toda la fotografía se volvió digital, pero esto no pasó con los libros. Las grandes superficies en las librerías siguen siendo dedicadas para los libros impresos. Y si se le pregunta a los más chicos, ellos eligen tocar el libro, lo eligen impreso.
Tengo hijos que son jóvenes, que estudian, y cuando tienen que estudiar los manuales o libros técnicos buscan digital, pero cuando la lectura es por placer, cuando se sientan a leer una novela o historieta, siempre buscan el libro impreso. Ni que hablar cuando hablamos de libros álbum e ilustrados. No es lo mismo verlos en una pantalla que tenerlos impresos y poder tocarlos. Además está el famoso ‘olor de los libros’, que es absolutamente necesario.
S: ¿En el mercado editorial infantil y juvenil hay nuevas temáticas o iniciativas?
GP: Los libros infantiles y juveniles son el segmento de la industria editorial que más ha crecido en los últimos 15 años. No ha parado, ni siquiera en pandemia. En pandemia, el único sector de la industria editorial que siguió creciendo fueron los libros infantiles y juveniles, según la Cámara Argentina del Libro, y no paran de crecer. Cada vez hay más oferta para los lectores, no solamente de formatos de libros, sino de temáticas que se van incorporando. Y hay cada vez más lectores. Por ejemplo, los baby books, que tienen páginas de cartón, ya hace 7 u 8 años empezaron a salir, fueron un boom, y no pararon. En la feria no hay un solo stand que no tenga libros de cartón y son para chicos de un año y medio o dos años que no leen todavía, pero no importa, ya empiezan a tener contacto con los libros, a generar el hábito.
S: ¿Cuáles son las principales recomendaciones para que los adultos puedan convertirse en mediadores de lecturas?
GP: Es muy importante relacionar un momento de lectura con un momento afectivo. Por ejemplo, que mamá o papá, cuando llega de trabajar haga la leche y se tire en el sillón, los abrace a los chicos y les lea un cuento. Un momento afectivo relacionado a la lectura es fundamental para crear el hábito, porque siempre el chico o el adulto, en alguna parte de su alma se va a retrotraer y va a relacionar la lectura con algo afectivo y esto no se va más. Para los adultos también es altamente enriquecedor compartir con sus hijos esos momentos. Otro tip importante para promover la lectura es recorrer y visitar librerías. En este momento, si no son todas, un 90% de las librerías tienen un espacio importante destinado a los libros para las infancias, ya sea porque tienen un piso con otra alfombra, o almohadoncitos. Me parece que visitar librerías con los chicos es un paseo más, y es precioso, a ellos les encanta y hoy por hoy muchas librerías, sobre todo las dedicadas exclusivamente al público infantil, hacen muchas actividades, en la mayoría de los casos gratuitas, con narradores, músicos.

S: ¿Qué expectativas tienen en cuanto a cantidad de visitantes y ventas este año?
GP: El año pasado visitaron la feria cerca de 400 mil personas. Año a año va creciendo. El año pasado sufrimos un déficit importante en las visitas de escuelas porque tuvimos problemas para definir el predio y muchos colegios no llegaron a conseguir las autorizaciones para sacar a los chicos de la escuela, como toda excursión que realizan. Este año, estamos en casi 160 escuelas públicas y privadas que van a visitar la feria.
El año pasado en ventas fue muy malo, no solamente la feria infantil, sino también la Feria Internacional, que es la de abril. También estábamos viviendo una situación particular, estábamos todavía con el problema del papel —el insumo más importante del libro—, una inflación desmedida, los precios disparados, los precios de los libros altos. Este año, el papel bajó muchísimo, la apertura de las importaciones ayudó a eso, a romper con esos monopolios del papel y eso nos permite a nosotros bajar los precios. Los editores de libros somos gestores culturales y nosotros lo que queremos es que el libro circule. Si nosotros no podemos vender los libros y obtener una ganancia, no podemos seguir produciendo. La parte comercial está para que podamos seguir existiendo, si no es imposible. A pesar de que la rentabilidad de los editores el año pasado bajó muchísimo —porque subíamos los precios, pero no tanto cómo nos subía a nosotros el papel—, este año está todo más calmo. La feria grande (internacional) fue muy buena en ventas y esperamos que este año en la feria infantil también se pueda recuperar.
S: En la feria internacional ¿las ventas fueron buenas tanto para editoriales grandes como chicas?
GP: Tengo una editorial pequeña dedicada a un único sector, porque solamente editamos libros infantiles, y a nosotros en la feria nos fue muy bien este año. Por supuesto, a veces hay editores que por ahí no les va bien, pero hay que ver la situación. La Feria Internacional implica para un editor que tiene un fondo editorial con muy pocos títulos —entre 15 y 20 libros— mayor dificultad. Porque vende, pero como no tiene tanta oferta, es mucho más difícil, y como los costos de la Feria Internacional son altos, en el momento en que ponen las cosas sobre la balanza concluyen que no les fue bien, pero es importante participar de estos eventos porque dan mucha visibilidad y permiten ubicarse dentro de la industria.
S: En cuanto a políticas públicas en promoción de la lectura en infancias y juventudes ¿qué notás que está sucediendo ahora?
GP: Cuando uno está representando de alguna manera a una institución, se trata de comprender la realidad actual en el momento que se está hablando, no atacar a nadie y tratar de hacer un análisis lo más objetivo posible. Nosotros vivimos en un país con una extensión geográfica muy grande, con una disparidad en cuanto a lo social muy grande. En esa disparidad y extensión geográfica, nos encontramos con que hay muchos sectores del país, incluso ciudades, donde no hay ni bibliotecas, ni librerías, donde hay escuelas sin bibliotecas, entonces llegar a esos lugares, a esos chicos, con el libro, es sumamente difícil. Las editoriales, ni siquiera las más grandes, lo pueden hacer. Ha habido compras del Estado en otros años, donde hubo libros que se entregaron a lomo de mula, porque eran escuelas a las que no se podía llegar de otra manera. Los editores no podemos llegar a todos los chicos del país sin ayuda del Estado. Lo hemos comprobado todos los editores que hemos participado en políticas públicas activas del libro, que es imposible que esos chicos accedan al libro. Ahí ya no es una cuestión de si es caro o barato, es una absoluta imposibilidad, porque ni siquiera tienen una biblioteca para ir a pedir el libro. El Estado tiene que tener una política fuerte de libros. Sin la asistencia del Estado siempre va a haber chicos de nuestro país que estén condenados a no tener proximidad al libro.
S: Ahí es clave el rol de las más de 1500 bibliotecas populares de todo el país que hoy luchan contra la degradación de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).
GP: Sí. Respecto a eso, en la feria infantil tenemos dos programas fuertes que replicamos de la feria internacional: ‘Bibliotecario amigo’ y ‘Librero amigo’ , para que todas las librerías, bibliotecas populares y escolares del país por las compras que hagan en los stands de la feria tengan un 50% de descuento de PVP. Esos dos pilares fundamentales, que son las librerías y las bibliotecas, que necesitamos para que los chicos accedan a los libros, van a tener esas facilidades en la feria.
S: ¿En qué se destaca Argentina en la producción de libros infantiles y juveniles?
GP: La producción argentina de literatura infantil y juvenil trasciende las fronteras. Tenemos autores (escritores, escritoras, ilustradores e ilustradoras) que trascienden las fronteras. María Teresa Andruetto, que dará el discurso inaugural, es una de ellas. Los ilustradores que tenemos en nuestro país trabajan internacionalmente para Europa, Estados Unidos, e incluso para el resto de América Latina. Los libros argentinos tienen una edición impecable.
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La 33°Feria del Libro Infantil y Juvenil se extenderá hasta el 3 de agosto con una agenda diversa de actividades lúdico literarias y más de 70 expositores en el Palacio Libertad (ex CCK), ubicado en Sarmiento 151 de la Ciudad de Buenos Aires.
“Para nosotros es muy importante que la mayor cantidad de chicos y familias sepan que hay un espacio que es con entrada libre y gratuita, con muchas actividades, y muchos libros para que puedan venir, revolver los stands, sentarse en un rinconcito y ponerse a leer”, concluyó Pérez.
