“Antes y después de Oesterheld”, la muestra que recorre el amplio espectro de obras de ciencia ficción en la historieta argentina

La exposición se realizó en el marco de la segunda edición del Festival Argentino de Historieta (¡FAH!). Una charla sobre El Eternauta, obra cumbre de ciencia ficción de la historieta argentina, conectó el amplio espectro de historietas anteriores y posteriores a la publicación de Oesterheld, desde comienzos del siglo pasado.

“Aprovechando el fervor que hay con El Eternauta, propusimos pensar la obra como ícono de la ciencia ficción en la Argentina, y junto con Tomás Coggiola, de Comic.ar, consultamos al coleccionista Toni Torres, del Club del Cómic, y al director del Archivo y Centro de Historieta y Humor Gráfico de la Biblioteca Nacional, José María Gutiérrez, que nos acercaron obras de ciencia ficción argentina -originales, prints y publicaciones- para pensar un diálogo con la obra cumbre. Se trata de una muestra que hicimos específicamente para este festival”, comenzó contando a Señalador uno de los curadores de la muestra, Alejandro Schmied, editor de Tren de Movimiento, en el Centro Cultural Rojas donde se realizó la ¡FAH! el fin de semana del 6 y 7 de septiembre.

La fecha del festival no es casual, el encuentro se realiza el fin de semana siguiente al 4 de septiembre, día de la historieta nacional en conmemoración a la publicación del primer número de El Eternauta, en 1957, dibujada primero por Francisco Solano López y luego por Alberto Breccia.

La muestra, exhibida en el primer piso del centro cultural, incluyó obras de Lucho Olivera, Francisco Solano López, Carlos Clémen, Paul Campani, Jorge Zaffino, Villagrán, Oswal, Eugenio Zoppi, Juan Zanotto, Salvador Sanz, Leopoldo Durañona, Juan Giménez, Sole Otero, Lucas Varela, Amorela, Paula Boffo, Leandro Davel, Sebastián Cantero, Fernando Bogado, Ignacio Minaverry, entre otros.

“Lo que nos interesa es que también se descubra que hubo otras y otros autores que han producido ciencia ficción. Después queda por pensar la pregunta de si un autor o autora a la hora de producir tiene en mente ese ícono tan fuerte como es El Eternauta”, completó Schmied.

Y destacó: “Es una muestra con mucho material, muy abigarrada porque queríamos dar cuenta de la cantidad de producción. Hay obras de Carlos Clemen, que no es tan conocido en la historia de la historieta argentina, pero produjo sus propias revistas que fueron anteriores y contemporáneas de la primera publicación de El Eternauta. Hay obras de los años ‘60, de Oswald, un gran dibujante argentino que tenía un estilo muy suelto”.

La muestra llega hasta trabajos contemporáneos, presentando un enorme caudal de lecturas que han imaginado distopías, otros futuros, mundos lejanos, paralelos y resistencias interestelares. Muchas de esas obras se mantienen vivas en la memoria colectiva, que es también memoria archivística, de la mano de coleccionistas y archivos oficiales, precisa el texto que acompaña la exhibición.

“Me parece que el cruce de memoria-historieta es algo súper rico que también se ha ido desarrollando en los últimos años con un montón de producciones que están trabajando la historieta como recurso para sostener la memoria colectiva. El potencial es enorme y es súper interesante. De hecho tenemos que trabajar la relación de eso con otras instancias, quizás educativas”, concluyó el curador.

A partir de la muestra, en el auditorio Abuelas de Plaza de Mayo del Centro Cultural Rojas, se realizó el sábado a las 19 una charla sobre la influencia del trabajo de Oesterheld en el imaginario ficcional de la historieta argentina, de la que participaron el guionista de Cómics y maestro de historietistas Diego Agrimbau; el fundador del Club del Cómic y coleccionista Toni Torres; y el investigador del Archivo y Centro de Historieta y Humor Gráfico argentinos de la Biblioteca Nacional, José María Gutiérrez.

“Quiero destacar algo hermoso que lograron en la ¡FAH! que es que esta charla alrededor de Oesterheld se realizara en el Auditorio Abuelas de Plaza de Mayo. Me parece que están juntando cosas que siempre estuvieron juntas, pero que se potencian”, comenzó diciendo el crítico de cine Diego Trerotola, quien moderó la charla.

“En esta fecha, 4 de septiembre, también nos preguntamos dónde está Oesterheld. Esa pregunta que empezaron a hacer durante la dictadura las Abuelas. Esa misma lucha tiene un sentido pleno en esta muestra. Y la frase ‘Nadie se salva solo’ es una consigna de esa lucha en común entre la historieta, Oesterheld y las Abuelas”, añadió en la introducción a la charla al recordar que el creador de El Eternauta, el relato de ciencia ficción más poderoso que se escribió en el país, continúa desaparecido.  

“No había tantos personajes de ciencia ficción antes de El Eternauta y además conocemos poco lo que había porque la historia de la historieta argentina dejó de lado tal vez al principal creador de ciencia ficción, anterior a Oesterheld, que fue Carlos Clemen, quien inventó el primer personaje con el método de ciencia ficción de historieta seria. En la revista Pololo hizo un personaje que se llamaba Arturo Moreno, que era argentino, en vez de utilizar un nombre extranjero. Arturo Moreno, descubre un valle donde hay dinosaurios y fauna prehistórica en la Patagonia”, recordó Toni Torres en la charla.

Por su parte, José María Gutiérrez destacó que “lo interesante es que en los inicios de la historieta se dan fenómenos en muy poco tiempo, que después van a volver: en la segunda década del siglo XX, cuando empiezan a hacerse producciones de historieta humorística y caricaturesca, lo que advertí es que al comienzo hay una visión del futuro, que era por lo que estaba preocupada la historieta de ciencia ficción, y era más bien optimista, jocosa, más utópica. Se trata del período de los grandes inventos, entre otros: el de la historieta, la máquina de escribir, cinematógrafo, el automóvil; es el período de las máquinas, y es muy curioso que esas historietas hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial modifican completamente sus discursos y sus temas, y después de la SGM se imaginan al futuro de un modo absolutamente distópico. Eso después va a volver a suceder en los 80 y cada vez que vuelve a aparecer la mirada distópica de que ‘el mundo no tiene solución’, algo que se entronca con la obra de Oesterheld. A la vez se ve una suerte de romantización del pasado”.

En ese sentido, también subrayó: “Creo que El Eternauta es la primera historia que termina para el culo, en la que todo va mal. Es una espantosa tragedia griega, mítica, con una de esas condenas que hacían los dioses, donde el protagonista está condenado a pagar eternamente para tratar de recuperar a su familia, perdido en un rulo del espacio tiempo. Es atroz el final, donde el tipo vuelve y no recuerda lo que pasó, o sea que no lo va a poder impedir, y está condenado a volver a repetir permanentemente. Eso es un mito griego, eso es enorme. Yo no sé si hay una historieta previa que haya llegado a tanto. Pero, después, eso libera a los guionistas e historietistas de tener que hacer historias con finales felices y donde les vaya bien a los personajes en algún momento. En El Eternauta no se resuelve nada”.

Sobre el impacto de Oesterheld en las nuevas generaciones de historietistas, Diego Agrimbau, explicó: “Tenemos varias generaciones que fueron impactadas de distinta manera por El Eternauta. La única que fue impactada directamente fue la generación de Juan Sasturain, Carlos Trillo, Horacio Altuna, José Muñoz. En gran parte, hoy por hoy, el ícono que es El Eternauta es por esa generación, que rescataron la figura de Oesterheld en muchos momentos en los que estaba reducido a ser republicado por Skorpio en unas reediciones sospechosas, porque siempre siempre a nivel legal eso era medio raro, después hubo un juicio. El Eternauta estaba publicado por una editorial marginal, sin ediciones en el resto del mundo, porque tardó mucho tiempo, por ejemplo, en publicarse en francés o en Estados Unidos, que es algo reciente. Mucho de la estatura mítica que tiene El Eternauta fue construida especialmente por esa generación, que fueron los primeros impactados”.

En el encuentro, además de charlas se realizan exposiciones, talleres, una feria de publicaciones, proyecciones de cortos y mediometrajes relacionados al mundo de la historieta, espectáculos y actividades interactivas con el público adulto e infantil. De la FAH participan más de 45 sellos de todo el país. 

Hoy fue un éxito, está por encima de lo que nosotros soñábamos, lo cual es una alegría porque trabajamos mucho. El público está copado con las distintas propuestas, con lo multidisciplinario. Se puede entrar a la historieta por varios lugares: mediante una película, la música o por el teatro de títeres. Lo bueno es que la entrada es libre y gratuita y todas las actividades tuvieron mucha concurrencia”, dijo a Señalador el editor, dibujante y guionista, Diego Rey, de la editorial Hotel de las Ideas que integra la Comisión de historieta de la Cámara Argentina del Libro (CAL), organizadora de la ¡FAH!.

Por su parte, otro de los organizadores y expositores, Santiago Kahn de la editorial Maten al Mensajero, dijo a Señalador: “Me sorprendió gratamente la cantidad de público. Fue mucho más de lo que esperábamos. El festival representa a mucha de la gente que hace historietas, no sólo ahora, sino que conecta con la gente que hacía historietas en otra época, y que capaz ahora no tiene tanto lugar. Y también hay mucha participación porque al venir dibujantes actuales a firmar libros hay mucha gente que se acerca a comprar libros pero también a traer el libro de su casa para que se lo firmen. Además hay invitados internacionales, como Marko Torres, de Chile, y Rolfo Santullo, de Uruguay”.

Entre las y los autores más reconocidos del sector participan Tute, Decur, María Eugenia Alcatena, Horacio Lalia, y autores internacionales.

“Yo trato de trabajar los libros que a mi me hubiera gustado ver cuando era chico. Y eso se transmite generacionalmente. Lo que me gusta transmitirle a los niños que leen mis libros es que se entretengan, y sobre todo si es posible que los inspire para dibujar o crear historias, como lo hicieron conmigo cuando era chico. En Argentina me recibieron muy bien, me encanta la ¡FAH!, es muy bonito el espacio y muy amable la gente, muy cálida. Argentina tiene una historia muy grande de cultura del Cómic y para mí esto es como estar en las grandes ligas”, dijo a Señalador el autor internacional Marko Torres (48), historietista y dibujante chileno que lleva doce libros publicados en Argentina por Comiks Debris.