Daniel Rosino: «Los lectores somos seres especialmente sentimentales»

La librería Walden, ubicada en el corazón del Segundo Ensanche de Pamplona, acaba de cumplir 12 años al mando de Daniel Rosino, librero referente de la capital Navarra. Conversamos con él sobre el presente, pasado y futuro de la librería, sobre su trayectoria como librero y su visión del sector editorial. 

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Daniel Rosino – Walden Librería Café – Diciembre 2025.Rocío Wittib

La librería Walden, ubicada en la calle Paulino Caballero 31, pleno corazón del Segundo Ensanche de Pamplona, acaba de cumplir 12 años al mando de Daniel Rosino, librero referente de la capital Navarra.

Walden nació como un rayo de luz en los pensamientos de Dani cuando se licenció en la carrera de Historia en 1998. Aquel relámpago se convirtió en destino personal y en diciembre de 2013 abrió las puertas de su bosque de libros en Pamplona. 

El nombre y el espacio evocan la cabaña junto al lago donde David Henry Thoreau escribió el libro que da espíritu a la librería. Quien se adentre en Walden encontrará la calidez de un hogar, una atmósfera silenciosa rodeada de estanterías de roble, un conjunto de lámparas dispuestas a diferentes alturas que bañan de luz el ambiente y en el centro, un corazón de mesas de nogal con sus sillas en el centro de la librería donde sentarse a hojear libros. El trabajo con la madera, la iluminación y la disposición es obra del artista, arquitecto y escultor navarro Aser Longás. 

La apertura de Walden en el Segundo Ensanche se dio casi a la vez que el cierre, después de más de cuarenta años de actividad, de la emblemática librería El Parnasillo. Esto permitió que Walden heredara parte de los lectores del barrio, quienes además volvieron a encontrarse con Vicky Lizarraga, antigua librera en El Parnasillo que acompaña desde hace años a Rosino en la cabaña de libros.

Olor a libros y a madera, secciones de poesía, ensayo y literatura, novedades seleccionadas y libros de filosofía, historia, arte, música, cine y naturaleza, componen el paisaje Walden, desde donde Dani además de escuchar y conversar con las lectoras y lectores, organiza presentaciones, charlas, encuentros culturales y fomenta la aventura de abrir un libro y enfrentarse a lo desconocido.

Walden Librería Café – Diciembre 2025.Rocío Wittib

Un momento importante que recuerda Rosino es “un encuentro con Ramón Andrés y los lectores, gracias a Acantilado, que hicimos a los pocos meses de abrir, en 2014. Para mi fue la toma de conciencia de que esto iba en serio y, además, me permitió dar a conocer Walden a los lectores pamploneses”.

Conversamos con él sobre el presente, pasado y futuro de Walden, sobre su trayectoria como librero y su visión del mundo del libro. 

Señalador: Te iniciaste en el oficio en la librería Gómez y unos años después, en 2013 montaste Walden, ¿qué aprendizajes destacarías de estos casi 20 años como librero? 

Daniel Rosino: En aquellos años de Librería Gómez aprendí el trato con los clientes y una metodología clara en lo que se refiere al día a día en una librería (recepcionar, reponer, ordenar, reclamar, tener una visión de conjunto, ensanchar lecturas, reconocer las editoriales, entender el papel de la distribución…). Yo era un tipo muy tímido y me vino muy bien relacionarme con los lectores y ganarme su confianza. Cuando abrí Walden tuve que dar un paso adelante, hacerme cargo de la gestión, que es otra historia. Siempre he sido más o menos ordenado pero diría que me he vuelto una persona más metódica y constante, cosa que antes nunca fui. Desde luego, lo más importante que he aprendido en este tiempo es a prestar toda la atención a los clientes. Dudo que una librería funcione si no hay una relación estrecha y recíproca entre los libreros y los clientes, me sorprendería. Yo aprendo más de ellos que ellos de mí, puedo asegurarlo.

S.: ¿Cómo fuiste armando el catálogo de Walden y qué lugar ocupa tu gusto personal en el mismo? 

D. Rosino: Indudablemente un catálogo de una librería es algo vivo, algo en constante movimiento, con muchas entradas y salidas. Descubrimos libros nuevos a diario, no necesariamente novedades, no me refiero a eso (por ejemplo, acabo de descubrir a Saroyan, no entiendo cómo he podido estar todo este tiempo sin leerlo, pero ya se queda conmigo para siempre), y hay que hacer malabarismos entre lo que a ti te apetece, lo que los clientes demandan (ahí hay que anticiparse, este oficio sin intuición, malo)  y lo que necesitas vender. Es una tensión positiva, te mantiene alerta. Lo que intento para Walden es un equilibrio entre la razón (pienso en las secciones de filosofía, ensayo, historia, ciencia) y el espíritu (poesía, arte, religiones). Si la razón y el espíritu no se alimentan entre sí la experiencia de la vida se estrecha, me parece. Eso lo tuve claro desde el principio y eso es lo que me gustaría aportar, y además yo leo un poco de todo eso, sin especial orden ni respetando ningún canon. Me aburren los cánones. Prefiero que los libros me elijan a mí que al contrario.

Daniel Rosino – Walden Librería Café – Diciembre 2025.Rocío Wittib

S.: Walden remite a retiro, reflexión, tiempo lento, ¿cómo conviven estos pilares de tu proyecto con las lógicas de mercado tan aceleradas en la que están inmersas hoy los libros y las librerías? ¿Cómo lidias con la velocidad y el ritmo de las novedades? 

D. Rosino: Malamente, la verdad. Con resignación, como la mayoría de compañeros. Es difícil de entender este ritmo de locos pero no parece que esto vaya a cambiar, al menos a corto plazo. Una idea general que habría que desarrollar y cotejar entre nosotros, me refiero a los libreros, claro, sería comprar menos. Pero es difícil. Nadie se quiere quedar sin este o aquel título. Acabo de hacer un boletín de novedades de febrero de un gran grupo y casi me da un ataque, no te digo más…

S.: En una de las primeras entrevistas que te hicieron a finales de 2013 con motivo de la apertura de Walden, dijiste “creo que el libro se va a revalorizar, el papel va a adquirir valor por el exceso de maquinitas en la vida”, ¿qué reflexiones hacés hoy de aquellas palabras? 

D. Rosino: En cierta forma, diría que el libro se ha revalorizado, sí, pero el exceso y la influencia de las máquinas también se ha disparado, muy desproporcionadamente a favor de estas. Ahora bien, si leemos solo para descansar o desconectar de nuestro trabajo frente a un ordenador o porque estamos cansados del móvil o de ver series, bienvenido sea, pero también te digo que el libro y la lectura es algo más y tiene que ver con un compromiso personal.

S.: En febrero se celebrará en Valencia el XXVII Congreso de Librerías que lleva como lema “inteligencia humana” y quiere reivindicar el papel de las librerías como factor humano imprescindible en el sector del libro, algo importante teniendo en cuenta que Amazon concentra hoy el 40% de la venta de libros a nivel mundial (algo menos en España), ¿qué valoración hacés del presente de las librerías? Y ¿cómo imaginas el futuro de la profesión en los próximos años? 

D. Rosino: Supongo que en este oficio nos hemos hecho a la incertidumbre. Casi sería incómodo vivir en la estabilidad… (ironizo). A veces el presente pesa tanto, que no hay tiempo (ni fuerzas) para pensar las cosas dos veces. Respecto al futuro mi naturaleza escéptica me dice que si este oficio cambia mucho, será una mala noticia. Con buenos libros se hacen las amistades entre los lectores y los libreros. El resto son detalles sin importancia.

Walden Librería Café – Rocío Wittib

S.: ¿Qué cambios percibís en los hábitos de lectura en los últimos años? 

D. Rosino: El aumento del género fantástico me pone un poco nervioso, lo reconozco. Se podría pensar toda una sociología sobre eso pero prefiero no entrar. Me pasa igual con las trilogías o con las novelas del trauma. Y, no estoy seguro, pero da la sensación de que la superficialidad en el tratamiento de los temas, sobre todo en novela y poesía, podría estar llegando al ensayo. No sé si estamos entrando en la época del ensayo del yo, que es muy estadounidense, por otro lado. 

S.: Algún aprendizaje o anécdota que quieras compartirnos que te haya marcado como librero escuchando a  otras lectoras y lectores durante estos años. 

D. Rosino: El aprendizaje personal más íntimo tiene que ver con la lectura, ahora leo mejor, en eso soy consciente de mi evolución. Aparte de la lectura, lo más importante es el aprendizaje de la amistad. Cuando empecé en esto nunca pensé que iba a hacer tantos amigos, tanta gente querida discretamente. En eso tiene que ver, probablemente, que los lectores somos seres especialmente sentimentales. A veces me acuerdo de una mujer que me pidió consejo para llevarle a su marido, que estaba en las últimas, un libro y le recomendé Comimos y bebimos de Ignacio Peyró, un libro sobre el placer de estar vivos, y cómo me lo agradeció al tiempo, cuando todo acabó, y cómo se llevó varios ejemplares para regalarlos a los amigos de su marido. Son cosas difíciles de explicar.

Walden Librería Café – Rocío Wittib

S.: ¿Cuáles son los libros que más te gusta recomendar y que son sello de la casa? 

D. Rosino: Hay libros para todos los gustos, siempre insisto en eso. Supongo que les presto atención a los libros donde hay un testimonio de vida potente y el descubrimiento del espíritu de una época, lo mismo una crónica (por ejemplo, me ha gustado mucho este año Quien tiene miedo muere a diario de Giuseppe Ayala, en Gatopardo, sobre la historia del juez Falcone), los libros de recuerdos (Me casé con un extraño, un perfil emocionantísimo del institucionista José Castillejo hecho por su mujer, Irene Claremont, editado por la Residencia de Estudiantes) o las correspondencias, como las cartas de Etty Hillesum en un campo de concentración holandés o las de un gran tipo como Nicola Chiaromonte en Que la verdad habite entre tú y yo (El pez volador). Compartir esto con los clientes justifica de sobra los esfuerzos del día a día.