La segunda edición del Premio Hispanoamericano de Narrativa Las Yubartas, impulsado por la Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Nueva York, tuvo como ganador el manuscrito Disuria de Daniel Toca (Ciudad de México, 1979). Así se anunció este viernes durante un acto en la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
La ceremonia contó con la participación de José Higuera López, presidente de la Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Nueva York, Dejanira Álvarez Cárdenas, directora general de la Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Nueva York, Maximiliano Papandrea, director editorial de Sigilo y Martín Eduardo Fernández Buffoni, director de HUM Editorial.
Tras la revisión de los 2183 manuscritos recibidos, Disuria, de Daniel Toca, presentado bajo el seudónimo de Pan de Neda, ha sido seleccionado como obra ganadora de su más reciente edición, consolidándose como una de las propuestas más singulares dentro del panorama literario contemporáneo en español.

El jurado ha destacado que Disuria “es una obra que, en su aparente minimalismo, despliega una complejidad formal y conceptual extraordinaria. La tensión entre imagen y palabra, entre repetición y variación, produce una experiencia de lectura que desafía cualquier clasificación estable. Se trata de un libro que no cabe en un solo género, y que precisamente en esa condición liminal encuentra su potencia: un artefacto literario que expande las posibilidades de lo narrativo contemporáneo. Por su riesgo, su precisión y su capacidad de convertir una situación mínima en una exploración radical del lenguaje y la percepción, Disuria resulta una obra ejemplar para el espíritu del Premio Hispanoamericano de Narrativa Las Yubartas”.
En palabras del propio autor, “es un libro escrito desde la angustia y el cuidado, acompañando a mi perro en su enfermedad. A veces me sentía en una versión doméstica y torpe de Temor y temblor, caminando con él hacia el lugar del sacrificio. Ahora, de algún modo, ese acompañamiento regresa a mí, inesperadamente, con el premio Las Yubartas”.
El libro se publicará en el mes de octubre de este año por las 12 editoriales independientes convocantes: Laguna Libros (Colombia), Hueders (Chile), Pesopluma (Perú), Sigilo (Argentina), Dum Dum (Bolivia), Severo (Ecuador), Hum (Uruguay), Las Afueras (España), Antílope (México), Chatos Inhumanos (Estados Unidos), Editorial Moinhos (Brasil) y Trabalis Editores (Puerto Rico). Se presentará en la FILNYC 8a. Edición 2026.

Daniel Toca es un artista y escritor cuya práctica explora las relaciones entre voz, sonido, silencio y espiritualidad a través de diversos medios. Su obra ha sido presentada internacionalmente y, desde 2019, ha orientado su investigación hacia la escritura como campo expandido, desarrollando libros que combinan investigación documental, pensamiento místico y estructuras narrativas no lineales. Entre sus publicaciones se encuentran Malo (2024), Flama Pagana (2023), Para cuando caen los cantos abatidos (2022) y Sauntering (2019), ganador del Puchi Award. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México y actualmente reside en Ferrol, A Coruña.
El jurado también ha querido reconocer la calidad de los manuscritos finalistas, que dan cuenta de la diversidad y el nivel de la convocatoria en esta edición, entre ellos se encuentran: “Un río de delfines rosados”, de Mara Rodriguez. “Quignard desde el jardín”, de Néstor Sebastián Chilano. “Agua, barro, sombras”, de Salvador Biedma. “Las desapariciones”, de Stuart Flores. “Las inútiles”, de Nubia Bado. “La vida es una enorme postal bajo mi cuerpo”, de Jenny Valencia Alzate. “Astrología para derrocar gobiernos”, de Alvise Esteban Calderón Berra. “La promesa de este mundo”, de Julieta de los Ángeles Cutta y “Desde las afueras”, de Atenea Acevedo Aguilar.
“Para mí es un premio importante. El hecho de ser doce editoriales independientes con catálogos y espíritus afines, todas interesadas en lo que se escribe y se edita en Iberoamérica, se haya concertado con el apoyo de la Feria de Nueva York, un premio colectivo con un espíritu que busca propuestas, libros que no responden necesariamente a los géneros más clásicos, ni exclusivamente a la novela y el cuento, sino que está abierto a formas híbridas a juegos con otras disciplinas artísticas, ya de por sí como propuesta, como invitación a todas la comunidad de gente que está escribiendo, me resulta algo súper interesante. Tanto las propuesta o la invitación, el tipo de libro que estamos invitando a que se postule, como el hecho de ser doce editoriales afines apoyadas por la Feria Internacional del Libro en español de NY, me resulta muy original y con una proyección enorme”, aseguró el editor de Sigilo, Maximiliano Papandrea, a Señalador.

Cabe destacar el hecho de que el jurado, a diferencia de otros premios, está compuesto exclusivamente por editores. En esta segunda edición, igual que en la anterior, la presencia de Argentina fue muy importante. El 38% fueron manuscritos de Argentina, luego España y México.
Por su parte, desde Las Afueras, Magda Anglès y Francisco Llorca, destacaron que “las fases de deliberación del premio fueron, como en la edición anterior, especialmente valiosas y dan cuenta de la naturaleza singular de este proyecto. A diferencia de otros premios más tradicionales (donde un jurado reducido decide a partir de una preselección), en nuestro caso es todo el equipo editorial quien participa activamente en la lectura y el proceso, hasta llegar a una deliberación final compartida entre editores y editoras de doce territorios distintos, cada uno con sus propias perspectivas y contextos. En esa fase, el diálogo que se genera es especialmente rico: no se trata solo de defender un manuscrito u otro, sino de poner en común distintas formas de leer y distintos criterios editoriales. A menudo aparecen lecturas inesperadas de un mismo texto, desacuerdos productivos o afinidades sorprendentes. Ese cruce de miradas obliga a afinar los argumentos, a escuchar con atención y, en muchos casos, a revisar las propias certezas. Ese proceso colectivo es una de las fortalezas del premio”.
César Tejeda Argüelles, editor de Antílope, comentó a Señalador, “suelo tener un sentimiento ambivalente cuando leo un número grande de manuscritos. Por un lado, me ilusiona encontrar uno que pueda conmover, acompañar, entretener, transformar a un lector o a una lectora. Por otro lado, me provoca tristeza darme cuenta de que el mundo editorial no puede albergar, por falta de recursos y posibilidades materiales, una gran cantidad de manuscritos. Una iniciativa como las Yubartas, creo, socializa y hace más grande esta experiencia. Muchos editores buscando, entre una inmensa cantidad de libros posibles, uno solo, mientras pensamos en nuestro oficio y en la importancia de que nuestras editoriales sigan en la búsqueda”.
Para Papandrea, “si bien hay premios de narrativa en todos lados, en todos los países de habla hispana, la apuesta de Las Yubartas es súper original y muy rica. Marca una mirada que tenemos los editores independientes respecto a lo que nos interesa publicar, visibilizar, señalar como interesante. En ese sentido tanto en la primera edición como en esta creo que se va a delineando un perfil del premio y un perfil de lo que a nosotros nos parece interesante premiar”.
“Es muy estimulante el hecho de que tanto con acequia, de Amaury Colmenares (Ciudad de México, 1986), ganador de la primera edición, como ahora con Disuria, el libro ganador, se va perfilando esta mirada colectiva respecto de lo que hay que señalar como un camino interesante de lo que se está produciendo hoy en día en toda habla hispana”, afirmó el editor de Sigilo a Señalador.
