“Las pequeñas e independientes somos la verdadera fuerza vital del libro”

Damián Cabeza, librero y socio de La Libre, ganó el premio “Elvio Vitali” al librero del año en las Jornadas Profesionales de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y conversó con Señalador sobre la importancia del reconocimiento, en el marco de los 50 años de la feria.

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“Trabajo en librerías desde el año 2007, cuando estudiaba filosofía en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Provengo de una familia de clase trabajadora: padre obrero y madre tejedora. Por suerte la educación pública uruguaya nos permite ese ascenso social, por esta razón ellos siempre me incentivaron a que estudie. Académicamente no fui un buen alumno pero tuve la suerte de poder cultivar este oficio que me encanta y que me tiene cerca de mis curiosidades intelectuales. Llegué a La Libre en el año 2015, cuando la librería se estaba por transformar en un proyecto colectivo, que terminó en la conformación de la cooperativa en 2017”, comenzó contando Cabeza a Señalador.

La Libre es una cooperativa de trabajo con una librería ubicada en San Telmo -Chacabuco 917-, una distribuidora y un sello editorial. El proyecto cumplió, el 23 de abril, 16 años de existencia. Nació como una librería de libros independientes y espacio cultural en un pequeño local ubicado en Bolivar 646.

Oriundo de Cardal, de la república de Uruguay, Damián comenzó a trabajar como librero en Montevideo, principalmente con libros usados. Con casi dos décadas de trabajo en el rubro también aprendió a hacer del oficio el centro de actividades paralelas: coordinador internacional de cruces literarios, organizador de ferias de libros, charlas, presentaciones, armador de alianzas y demás conspiraciones libreras. Trabajador del libro todo terreno, es Tesorero de la Cámara Argentina de Librerías Independientes, miembro de la Cooperativa TYPEO, uno de los editores del sello editorial La Libre, padre dedicado y discreto hincha de Peñarol.

“En el oficio encontré un modo satisfactorio de leer y aprender sin la necesidad de seguir la carrera que, si bien quería hacerla, trabajaba muchas horas y no me daba el tiempo para estudiar y trabajar, como han hecho tantas personas a las que admiro y respeto. El año pasado empaté los años de vida viviendo en Cardal con los años de vida detrás del mostrador de una librería”, agregó.

S: ¿Qué sentiste con este reconocimiento de la Fundación El Libro?

DC: Me puse muy contento, no entendía, ni entiendo bien qué significa todavía, pero me llena de alegría que mucha gente que quiero y respeto se alegre por este reconocimiento. Para este premio votan los expositores, que en su mayoría son editores o distribuidores, razón por la cual me pone más contento todavía, porque son los colegas del rubro los que eligen.

S: ¿Qué significa este reconocimiento para el colectivo de La Libre?

DC: Para La Libre es una alegría tremenda, son muchos años de trabajo arduo, desde lo autogestivo. Quienes trabajamos en La Libre hoy no tenemos el favor de una herencia que nos permita poner un negocio, por esto y por razones políticas es que somos una cooperativa de trabajo, donde nos dividimos las tareas por habilidades y gustos. Gracias a esto es que siempre tenemos ideas nuevas, nos movemos un montón cada uno desde su lado para traer lo mejor para nuestro espacio.

S: ¿Qué implica el reconocimiento en sí, les otorgan algún reconocimiento monetario o impulso en ese sentido también?

DC: El premio mayor es el reconocimiento y la alegría de mis compañerxs de La Libre, TyPEO, la CALI y todos los colegas del rubro con los que hablamos diariamente como si fuéramos amigos, o ya siendo amigos después de tantos años. El premio en sí es una placa de acrílico con mi nombre y un vino. Antes, recuerdo, te daban el micrófono para decir unas palabras, esta vez no hubo tal “premio”. Con el micrófono hubiese dicho: Quiero agradecer a la cooperativa de trabajo La Libre Arte y Libros, casa madre de nuestras aventuras libreras. Cuando le agradezco a esta casa le estoy agradeciendo a mis compañeras y compañeros que me bancan todos los días, Adriana Mendoza, Anshi Morán, Brenchx Steizelboim, Camila Delía, Manuela Cucchetti, Matias Palumbo y Martín Marchione. La Libre es una librería pero también es el lugar donde ponemos toda la energía en construir una comunidad de la que formar parte, es nuestro trabajo pero también es nuestra casa, cuartel central de operaciones, impulso vital, causa y solución de todos los problemas de nuestra vida. Agradezco el profesionalismo de cada uno de los y las trabajadores del libro con quienes estoy en contacto a diario, de quienes aprendí y sigo aprendiendo muchísimo de esta industria del libro. 

Reivindico el valor de todos nosotrxs, trabajadorxs del libro, por mantener viva a esta industria cultural maravillosa. Somos quienes trabajamos el verdadero valor de esto que llamamos libro, todas las escritoras y escritores, librerías, editoriales, distribuidoras, logísticas, desde la más pequeña a la más grande, pero sobre todo me hubiese gustado decir que las pequeñas e independientes somos la verdadera fuerza vital del libro.

Señalador (S): ¿Cómo te impacta haber recibido este reconocimiento en el marco de los 50 años de la feria y los 50 de la última dictadura, una etapa en la cual la circulación de libros era censurada? ¿Qué reflexión hacés de eso?

Damián Cabeza (DC): Que los militares se hayan apropiado de la Feria del Libro durante la última dictadura habla de lo potente del libro como tecnología y del peligro que para ellos representaba la lectura. Que la Feria haya sido un lugar de caza y persecución de escritores y libros me alienta y me llena de orgullo por esos autores y autoras detenidos, desaparecidos, asesinados o censurados. Me alienta porque hoy, ya en democracia, esos libros están y pueden marcar la vida de muchas personas, niñxs y jóvenes, para que puedan forjar un futuro mejor, sin desigualdades, con respeto, derechos y defenderlo de los ataques permanentes que hay sobre la democracia con pensamiento crítico. En este sentido, para el 24 de marzo realizamos una intervención en La Libre donde señalamos en nuestras estanterías todos los libros que habían sido censurados durante la última dictadura y los autores que fueron desaparecidos o que tuvieron que exiliarse. La intervención aun permanece para quienes quieran visitarla, es nuestra forma de luchar por la memoria, la verdad y la justicia.  

En la casona antigua, el proyecto de La Libre creció y se convirtió en una referencia del barrio de San Telmo y de la cultura en Buenos Aires. Por el espacio han pasado escritores de renombre como Michel Nieva, Camila Sosa Villada, Mariana Enriquez, Gabriela Wiener, Gabriela Borrelli Azara, Gabriela Cabezón Cámara, Samantha Schweblin, entre muchos otros.

La librería se destaca por su gran bibliodiversidad: desde grandes editoriales y clásicos, hasta ediciones independientes, artesanales y fanzines de sellos de toda Latinoamérica, principalmente Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Colombia. Además, hay un nutrido sector de libros usados.

Asimismo, en La Libre suceden talleres, presentaciones, charlas, ferias, cortes de calle y una infinidad de encuentros nutridos de literatura y cultura.

En el 2024, La Libre recibió la declaración de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Buenos Aires

«Desde La Libre festejamos este premio. Nos llena de orgullo y emoción el reconocimiento a un compañero. Fueron muchos años de ver a Damián crecer, trabajar día y noche y apostar por un proyecto que muchas veces fue sacudido por las inclemencias económicas y sociales. Hoy, después de 11 años de participar en La Libre, Damián se convirtió en un pilar fundamental de nuestra historia y de nuestro crecimiento como proyecto. Además de librero, es nuestro referente, y por sobre todas las cosas es nuestro amigo y compañero. Una persona en la que confiamos tanto en lo laboral como personal. Damian se destaca por ser una persona sensible, racional, compañera y siempre de buen humor», concluyeron.