El jurado del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, integrado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, decidió por unanimidad otorgar el reconocimiento a la novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, entre 2,204 manuscritos provenientes de 22 países y cuatro continentes.

Con esta primera edición, el Premio busca consolidarse como una de las convocatorias internacionales más relevantes en lengua española, al reunir obras inéditas de autores de distintas generaciones y procedencias.

La novela ganadora será publicada simultáneamente en México, España, Argentina, Perú y Colombia, con distribución en el resto de los países hispanohablantes.

En la novela, una joven abandona su comunidad para trabajar temporalmente en una hacienda vinícola de Ica, Perú. Obligada por la necesidad de ayudar económicamente a su familia, lo que comienza como una oportunidad pronto revela un sistema marcado por la explotación, la vigilancia constante y la deshumanización del trabajo.

Mientras el agua recorre acequias y canales que alimentan el desierto convertido en negocio, una presencia inquietante comienza a extenderse por el campamento de trabajadoras. Desapariciones, rumores y silencios transforman la novela en un relato perturbador donde la violencia no necesita mostrarse para hacerse presente.

David Silva Rojas (Ica, Perú) es abogado, investigador y narrador. Silva Rojas explora en su ficción las formas contemporáneas de la vulnerabilidad, el trabajo y la justicia social.

En el acta del premio, el jurado destacó «Es magistral el uso de los silencios; tal vez justamente el silencio sea lo más elocuente de la novela: el silencio como lazo entre la narradora y la única amiga que hace en el trabajo; el silencio ante las injusticias de los capataces; el silencio extendido como una mancha voraz. Como si toda la novela estuviera dicha bajo el agua».

Asimismo, señaló que: «Donde el agua trabaja construye la atmósfera opresiva de la explotación laboral, la vulnerabilidad y la relación desigual entre trabajadoras y capataces con un lenguaje sutil, oraciones breves como el goteo de los regadores en las viñas, sin caer nunca en la tentación del panfleto ni la declamación».

El editor de Almadía, Guillermo Quijas, dijo: «Almadía está por cumplir veintidós años y seguimos haciendo libros con la misma mezcla de entusiasmo y terquedad con la que empezamos. Este premio nació un poco así: como una idea que, vista desde fuera, podía parecer demasiado arriesgada para una editorial independiente».

«La edición independiente ha demostrado que no solo publica libros: también crea espacios para que la literatura circule, se encuentre con los lectores y siga creciendo. Este premio quiere sumarse a ese conjunto de iniciativas —ferias, librerías, festivales y otros proyectos editoriales— que han fortalecido un ecosistema diverso y profundamente comprometido con los libros».

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